Salvador Allende

Una de las cosas más notorias de estar fuera de Chile, ha sido para mí,
el preguntarse ¿qué es ser chileno?
Y esta pregunta funciona en muchos niveles. El preguntarse qué (o cuál, o cómo) es la cultura chilena, naturalmente, atañe a multiples aspectos de la vida cotidiana.
Hoy he visto el documental "Salvador Allende", de Patricio Guzmán. Ha sido un bombardeo
(sin ironía) de información. Por una parte, el reconocer Santiago y Valparaiso en las imágenes, aprender sobre quién fuera el Presidente de la República entre 1970 y 1973, escuchar y ver los testimonios de personas de su entorno cercano, ver los pocos objetos personales que de él quedan, ver y oír un trozo de la historia de Chile, y del mundo.
Y digo aprender sobre Allende, porque tal como se dice en el film, y como se da cuenta uno
(como chileno) al verlo y como dice Volodia Teitelboim en su testimonio, Allende
ha sido silenciado. De él no se habla. Es como si hubiera vergüenza, o culpabilidad,
o temor. Las razones que siempre tenemos las personas para no hablar de ciertas
cosas.
Siempre que tengo acceso a información sobre aquellos inimaginables años, quiero más.
En especial, más información audiovisual. Por su fuerza y su objetividad.
Ahí reside el poder de los documentales, cuando se saben hacer, como en el caso de Guzmán, en darte las piezas del rompecabezas para que tú mismo
armes un todo,basado, en tu propia integridad como ser humano, porque te dan piezas objetivas de información, desde "ambos lados" de la historia, como en el caso del
entonces embajador de los EE.UU. en Santiago de Chile.
Aquel 11 de Septiembre (y nadie me quita de la cabeza que Bin Ladem no escogió esta fecha al azar para atacar a la monopotencia mundial) de 1973, se dió un golpe de estado a algo muy profundo dentro de todos nosotros
como raza humana.
Así como las glaciaciones fueron determinantes en el desarrollo de la vida en la Tierra, así,
el golpe financiado y apoyado por Estados Unidos entre otros, nos "convenció" de que los valores de Libertad, Igualdad y Fraternidad, no son para ponerse en práctica, sino tan solo, una utopía aplastada por los intereses económicos globales que vemos hoy claramente que nos
gobiernan, a todos.
Como chileno, y como ciudadano del mundo, creo firmemente en que la imagen de Salvador Allende y sus ideales deben ser reivindicados y puestos en su justo valor universal.
Es tan fácil extraviarse entre la saturación de información política mediática, diseñada para anular la capacidad de razonamiento del hombre común, que así como
Allende tuvo claro que su medio era la calle, los muros pintados, los panfletos y el contacto personal, hoy en día la llamada "blogósfera", constituya el espacio por necesidad, de este tipo de
reinvindicaciones.
La "contrainformación", es el camino que se nos abre para intentar razonar basados en una información más objetiva e igualitaria.
Es fácil agobiarse y renunciar, porque es tanto lo que falta por decir.



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