
Hace 33 años el Palacio de la Moneda en Santiago de Chile fue bombardeado por aviones de la Fuerza Aérea de Chile, motivados por intereses partidistas que impidieron el buen funcionamiento del primer gobierno socialista de América, el de Salvador Allende, y con financiamiento de la CIA, como lo demuestran los documentos desclasificados por Bill Clinton durante su mandato. Allende también cometió errores en su gobierno, el tema es más complejo de analizar, pero esto es cierto. El golpe de estado comenzado ese día nos sumergió en una dictadura que duró 17 años. Durante ese tiempo miles de personas (hombres, mujeres, niños) fueron asesinadas, toruradas, desaparecidas. Unos fueron fusilados, otros murieron producto de las torturas. Los hijos de las mujeres que dieron a luz durante su detención fueron entregados a otros países, y "adoptados" por matrimonios de militares u otros. Muchos de esos niños han sabido la verdad hace tan sólo algunos años. Las consecuencias sociales de lo que comenzó ese día seguirán con nosotros durante mucho tiempo.
Hace 5 años, las Torres Gemelas del WTC fueron derribadas con crueles ataques que estrellaron aviones comerciales llenos de pasajeros inocentes. "Gracias" a los avances comunicacionales de nuestra era, lo vimos "en vivo y en directo". Esa mañana vi en la pantalla de mi televisor como el segundo avión chocaba con la Torre Sur. Y aunque hasta ese momento aún se especulaba que el primero podría haber sido un accidente, tuve la certeza de que esto era una atrocidad planificada.
Muchas cosas pasaban por mi mente, los años que viví en ese país, el haber estado con mi familia en el mirador del último piso de las torres, mi amiga Suzanne, el desquicio de la humanidad. Al ver a aquellos que saltaban de las ventanas de las torres escapando al horror, nos veíamos a nosotros mismos. Veíamos a la humanidad saltando al vacío, intentando escapar al horror en que vivimos, a la fragilidad de nuestra sencilla vida cotidiana. Cuando la torres finalmente se derrumbaron, y la gente de alrededor corría hacia las cámaras escapando de la inmenza nube de humo, polvo y desastre, se derrumbó también nuestra esperanza en un mundo mejor.
Lo mismo cuando el atentado en Atocha en Madrid, lo mismo en Londres, lo mismo día tras día en Irak y Palestina, y el Líbano, y El Congo, y etc.,etc.,etc.,etc....
Nosotros, "la gente de a pie", somos siempre las principales víctimas de los maquiavélicos planes de nuestros supuestos "líderes". Ignoramos lo que se acuerda a puertas cerradas en las oficinas diplomáticas. La "evolución" de la humanidad no es tal. Hoy en día nuestro planeta está repleto de guerras en distintas latitudes (¿alguien recuerda alguna era en que no haya habido guerras?). Siguen muriendo soldados y civiles, niños, mujeres, hombres. Y los políticos gobernantes, que más parecen empresarios inescrupulosos, siguen llenando sus bolsillos y cumpliendo los turbios planes que han trazado para sus mezquinos intereses, en la comodidad de sus mansiones y campos de golf.
¿Qué podemos hacer? La respuesta aparentemente es: nada. Pero esto no tiene lógica. ¿Cómo es posible que si la inmensa mayoría de la humanidad sólo quiere vivir en paz, unos pocos tengan todo el poder de decidir que no haya paz sino caos?
Sólo tenemos nuestra fe. Cada uno en lo que quiera creer, pero tiene que haber alguna manera, algún camino que nos lleve a donde queremos ir.
Es un día triste. Pero es un día también, en que la gente como nostros debemos dejar en claro, como sea, que no queremos esto. Nosotros somos más, nosotros trabajamos cada día y alimentamos este sistema imperante. Al menos un poco más de conciencia por lo que sucede en nuestro mundo debemos tener. Porque el planeta somos nosotros, y el milagro de existir, en medio de este infinito universo, no puede ser desperdiciado de forma tan vanal.
Estamos conectados y somos ciudadanos de un mismo mundo. Si no nos cuidamos unos a otros ¿quién lo hará?



1 Comments:
I will never forget Daniel..
I will never forget that our countries share this horrible day- although I feel a lot are sadly also unconscious of it and the many circumstances. You and your family, Victor Jara, and all those: SO many, who suffered atrociously, needlesly, under Pinochet, including those who suffered here 5 years ago on the very same day, will always be in my heart and will always be remembered.
Te quiero siempre..
By belewgirl, at 2:07 PM
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