
Voy a viajar. No sé por cuánto tiempo, ojalá por mucho. Pero sea como sea, poco o mucho, cuando vuelva, esta casa ya no estará. Es decir, existirá, pero no me pertenecerá. Por 24 años ha sido la casa de mis padres, mía y de mi hermano, pero ahora todo eso terminará.
Bueno, hace años que ya no vivía acá , y sólo las circumstancias me han traído de vuelta temporalmente, pero siempre podía venir los fines de semana, y cruzar saludos con los de siempre.
El árbol más alto de la cuadra que he visto crecer en mi patio, las plantas que poco a poco han ido invadiendo los espacios, el barrio, los amigos, las caminatas de esquina a esquina, el cruzar la calle y decir "Castrol préstame un micrófono/cable/alicate, etc,...." ya no serán más.
Sólo quedarán los recuerdos, de aquellos años de "la cuadra musical", cuando del 80% de las casas salían estridencias de tarros y guitarras y bajos, inundando el ambiente de María Luisa Bombal con diversos estilos simultáneos, cruzar llevando los tarros de la casa de L a la de Ca. De cuando las niñitas (C,J,AM,P) pintaban dibujos con tiza de colores en la vereda de mi casa para que en las suyas no las retaran, cuando atropellaron al Blackie, el perrito de la J y que después fue desaparecido trágicamente, cuando C se disfrazó de mujer para halloween y se veía TAN creíble, las pichangas afuera de mi ventana a las 4 de la mañana, cuando la Lucrecia se comió la caleta en la plaza, Don L aplanando la calle todas las tardes después del trabajo, el vecino torturado con sus discursos políticos a toda voz poniéndome la piel de gallina con sus impactantes relatos ebrios, el basurero amigo que siempre saludaba, el cartero sonriente, ver llegar a M una vez más con el auto chocado (o el avión...), esconderse con la V en la caseta del guardia a fumar, ir a buscar a PP a la otra calle para tocar, juntarse con los "niñitos" de más abajo y que sumaran su mundo 'distortion' al nuestro, los campeonatos de Worms o de Fifa en la pieza de J, hasta que J nos escondió el Fifa en su pc haciéndolas de buen escorpión, el Yolo que venía en bicicleta, la Paty en la moto californiana, y la misma, tiempo después, gritando por el celular "no vengan chiquillos, no vengan, es una trampa" salvando a quizás cuántos de caer en cana como ella, la casa donde nunca ha vivido nadie, y donde Ca se escondió escapando de sus padres en su primera borrachera, etc,etc,etc. Es necesario editar y dejar recuerdos afuera, son demasiados.
Mi padre amaba esta casa, simple pero llena de significados, como él. Cuando se dormía en el sillón del living bajo el sol escuchando Chopin, o cuando pasaba las tardes dominicales bajo el sol del patio chapuseando en la piscina.
El ya no está, y con él se ha ido el núcleo que mantenía en pie a esta familia, que le daba coherencia, ahora todo es circumstancial, flotante. Y ya que todo se derrumba, yo me voy...de vuelta a encontrarme con ese ser errante de mi infancia, vagando de país en país. Partiendo con una mínima noción de destino, pero sin saber en verdad dónde terminaré, quizás termine acá mismo de regreso, quizás no.
Nadie lo sabe.