"Este auto era de..."

Mi viejo era un gran tipo.
Sus posesiones más preciadas eran su casa en la playa y su auto.
Desde que él falleció, el auto ha estado más o menos parado. En el último tiempo, sin embargo, lo he estado usando, y disfrutando. Como auto, es una maravilla, una delicia para conducir. Pero lo más intenso es saber que era el templo de mi padre. Lo cuidaba como si fuese una joya real. Y aunque todo esto pueda sonar algo superficial, mi padre estaba lo más lejos de serlo.
El fin de semana pasado fui a la playa con un amigo en el auto de mi padre, acumuló bastante polvo, y no lo había podido llevar a lavar hasta hoy. Lo llevé a la misma estación de servicio donde lo llevaba "Yuyu", mi viejo. Al comienzo los tipos del lavado no me dijeron nada. Pero a medida que lo lavaban, comentaban entre ellos y me miraban.
Al terminar, uno de los tipos me extiende la mano en que sujetaba la llave y me dice:
- Este era el auto de...
- De mi taita, le dije yo.
- Ah sí, replicó.
- Supongo que quedó impecable, por lo que vi, dije. Mientras lo lavaban, y yo leía un diario, observé que ellos ponían un dedicado esmero en cada detalle.
- Sí pos, me dijo el hombre en un tono que no admitía discusión, él lo mantenía impecable siempre...
- Así es, contesté, por eso tenía que puro traerlo.
El hombre obviamente recordaba perfectamente a mi padre e incluso mostró un dejo de pena y aprecio. Los dos tipos me miraron en silencio.
Es extraño ir por la vida y encontrarse, como quién dice, con reflejos de mi padre. Darse cuenta de la impresión que dejó en la gente (incluso en personas que tenían un contacto tan básico con él), el aprecio que sembró, porque siempre fue considerado y generoso, un hombre bueno, a fin de cuentas, que surgió desde abajo a base de esfuerzo y trabajo. Y eso, a algunos, los hace más concientes y atinados.
Me gustaría saber que yo tengo si quiera la mitad de ese ángel especial, no por una cosa egótica, sino porque las personas como mi padre, ayudan a que la vida sea un poco más fácil, más cálida, y más natural para todos.
Ufff...y no hay muchos como él.



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