Jaquemate
Sábado por la noche, lluvia de verano. Tremendamente agradecido por el cambio drástico en el ambiente. Pasar la noche con CJ. en su casa, en la cabaña, producto del trabajo y del esfuerzo. Todo muy simple, comer pichanga, tomar vino y jugar ajedrez viendo la tele.
Estamos reventados, hemos pasado por tantas pruebas durante los últimos 10 meses, tanto él como yo, hemos perdido a seres queridos, en medio de la vida laboral hostil, donde cada uno se mueve a su manera, pero siempre con honestidad y con las ganas de seguir aunque cueste, y aunque a veces sólo recibamos palos.
Sin saberlo, los dos escapamos a la realidad estando en ella.
Nos reímos, nos reímos de todo, a veces uno u otro ha llorado, sabiendo que hay aquí un espacio para simplemente ser.
Después, volver no tan tarde a casa, a dormir, y soñar. Una vez más.
Soñé que estaba allá. Estaba en M. Estaba solo, y caminaba por una larga calle curva que bajaba por un cerro. Luego encontraba gente, amigos y su familia, y la encontraba a ella, finalmente. Al principio una distancia, más por los demás que por nosotros, hasta que como buscándolo los dos, nos encontramos cara a cara, mirándonos desde muy cerca. Entregados inmediatamente a la ternura de besarnos, a estar lo más cerca el uno del otro como sea posible. Con una sensación tan real de felicidad por reencontrar a este ser magnífico. En un sueño...
Jaquemate...
Estamos reventados, hemos pasado por tantas pruebas durante los últimos 10 meses, tanto él como yo, hemos perdido a seres queridos, en medio de la vida laboral hostil, donde cada uno se mueve a su manera, pero siempre con honestidad y con las ganas de seguir aunque cueste, y aunque a veces sólo recibamos palos.
Sin saberlo, los dos escapamos a la realidad estando en ella.
Nos reímos, nos reímos de todo, a veces uno u otro ha llorado, sabiendo que hay aquí un espacio para simplemente ser.
Después, volver no tan tarde a casa, a dormir, y soñar. Una vez más.
Soñé que estaba allá. Estaba en M. Estaba solo, y caminaba por una larga calle curva que bajaba por un cerro. Luego encontraba gente, amigos y su familia, y la encontraba a ella, finalmente. Al principio una distancia, más por los demás que por nosotros, hasta que como buscándolo los dos, nos encontramos cara a cara, mirándonos desde muy cerca. Entregados inmediatamente a la ternura de besarnos, a estar lo más cerca el uno del otro como sea posible. Con una sensación tan real de felicidad por reencontrar a este ser magnífico. En un sueño...
Jaquemate...



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