www.dvm.cl > Huellas Digitales

domingo, enero 16, 2005

El tiempo de la mujer

Diciembre del 2005 será el mes en que se celebren las elecciones presidenciales para el 4to gobierno democrático, después del régimen militar de Pinochet, en Chile.

Espontáneamente, surgieron en nuestro país 2 precandidatas no-oficiales, Michelle Bachelet y Soledad Alvear. La primera se desempeñó en su último cargo público como Ministro de Defensa (lo cual en Chile, después de la dictadura militar, no es nada de poco), y la otra, como Ministro de Relaciones Exteriores, logrando tratados de libre comercio con la UE, EE.UU., y dejando otros muy bien encaminados con Asia, que ya se firmaron. Ambas cuentan, según todas las encuestas, con un gran apoyo popular, pudiendo cualquiera de las 2 superar electoralmente al candidato de la derecha.

Se ha especulado en el último tiempo sobre si Chile está preparado para tener a una mujer como máximo gobernante. Yo creo fervientemente que sí. Es más, creo que lo necesitamos. Y cierta situación al interior del partido Demócrata Cristiano, al cual pertenece Soledad Alvear, es, para mí, prueba indiscutible de ello.

Inesperadamente, y sabiendo que todas las consultas públicas las señalan a ellas como las más fuertes opciones de la centro izquierda, el presidente de la DC, Adolfo Zaldívar, aparece presentándose a sí mismo, "autoproclamándose", como una mejor opción que la ex-ministro, siendo que ella es de su propio partido.

La reacción de sorpresa fue generalizada, Zaldívar no es un personaje "mediático" que la gente (el pueblo) pueda sentir cercano. Tampoco porque se haya desempeñado en cargos públicos. Es cierto que su desempeño como líder de la DC ayudó al partido a salir de un oscuro momento, sin embargo, esto no incumbe, en verdad, a la ciudadanía en general.

Ahora, yo no soy comentarista político, ni scientista político, ni aún periodista . Soy un simple ciudadano que vota, que se preocupa por el futuro de su país, y por su presente, y un gran crítico, constructivo, de nuestra sociedad. Desde mi humilde punto de vista, la actitud de Zaldívar fue a todas luces, lo que en Chile llamaríamos "una chanchada", y además, "una frescura". Es decir, jugar sucio, y creer que se puede manipular a los demás. Se puede, pero no se debe.

Según él, la base de su "autoproclamación" es que Alvear SOLO cuenta con el apoyo de las encuestas y su trayectoria en cargos públicos relevantes (también fue Ministro de Justicia y del Servicio Nacional de la Mujer*). También, planteó que ella no contaba con un "plan de gobierno serio", a diferencia de él.

Ahora bien, este personaje, tan solo desde un aspecto estético y de presencia, ya me desagrada, no es carismático, no sabe vestirse, y no se aparta de su camino ni un ápice por ser simpático. Pero además de esto, no tiene mucha consciencia, si no, no se entiende cómo ha sido capaz de suicidarse electoralmente con esta pésima movida.

Su actitud perfectamente podría leerse como el típico macho chauvinista diciendo:"ya, lo pasamos bien un rato jugando a que había una mujer presidente, pero ahora pongámonos serios".

La actitud de Zaldívar es, por decir lo menos, anacrónica, insensible. ¿Cómo es posible que un político no sea capaz de sentir el momento que su nación vive? Quizás es posible que no sea capaz, pero no puede ser tolerable que además ni lo intente.

Finalmente, ayer se dilucidó en votación interna de la DC, que Soledad Alvear, "ella", es en definitiva la candidata oficial de la Democracia Cristiana para las elecciones de este año. Ahora, tendrá que ir a votación interna de la coalición de partidos de centro izquierda, para definir cuál de las 2, con Michelle Bachelet, se postula para la presidencia. Pero a éstas alturas, siendo que el candidato de derecha está bastante por debajo en encuestas y credibilidad, es probable que el próximo presidente de Chile, sea mujer.

Si uno observa en los medios, la gente opina que sería bueno, para variar por lo menos, tener a una mujer en "la máxima magistratura".

A mí parecer, la concertación por la democracia, sólo debe tener siempre en claro, que tiene que estar unida para seguir logrando la aprobación que sus gobiernos han tenido de la gente, del medio internacional, e incluso de empresarios y personas de la oposición. Políticamente, la derecha está aún demasiado endeudada con el pueblo chileno como para ser una opción válida.

Es tiempo de que la constructiva y unitaria influencia del carácter maternal, se cristalice en el gobierno de los países. Para dejar de ser tan "hijitos de papá" y ser un poco más buenos y respetables. El papá puede dejarnos pasar muchas cosas, pero la mamá siempre nos dirá, algo, sobre todo.
Nosotros debemos saber equilibrarnos.