Finalmente tuve el coraje de soltar su mano.
Y allí estaba ella, en la fila para entrar a Policía Internacional.
Frontera tras la cual ya no hay vuelta atrás.
Allí estaba ella parada.
Con el bolso en la mano, con ése mismo look desgarbado de siempre, y que tanto me fascina.
Me encanta que sea así, tan auscente a todo aquello que sea fashion, a todo tipo de producción de vestuario y look, tan pretensioso e indeseable.
Allí estaba ella, con toda su simpleza, en todo su esplendor y magnificencia.
Cuánto tiempo había pasado desde la última vez, cuántas cosas habían pasado, cosas.......a falta de una palabra para nombrar hechos tan intensos y trascendentes que se envuelven en sábanas de levedad, pero que al fin, salen siempre teñidos de sangre y de vida, de esa inevitable trascendencia...de esa exquisita magia que nos intercomunica sileciosamente, aquellas fibras con las que nos atamos unos a otros, tu y yo, tú a mí y yo a tí, al dormir, al mirarnos, al hablarnos, al respirar con mi boca pegada a tu boca. Al sentir cada mínimo movimiento de tu cuerpo envuelto en el calor de la cama.
"Tengo frío...." y acercarse aún más, dulcemente entrelazados, fundidos.
Está mirando hacia adelante, pero con un movimiento pendular de los brazos que sujetan los regalos y demases, movimiento que finalmente cada 2 o 3 minutos, o menos probablemente, llevan su cuerpo a enfrentarme de nuevo, para mandarle besos, para dispararme hacia sus ojos una vez más....quizás la última.....y sonreírnos, en medio de una inundación de pena, pero sonriendo los dos, porque al fin, fuimos aún más lejos de lo imaginable, escalamos cimas que nos propusimos, pensando que quizás estarían fuera de nuestro alcance, y sin embargo, tuvimos éxito. Fuimos más allá de nuestros límites, ella sobre todo, me mostró en verdad cómo es una mujer de verdad. Y de qué está hecha ella, esta mujer que me sorprende constantemente, que me acompaña, sin decirlo, que me entrega sin obviarlo, que me habla en silencio, con acciones, con pasos, con gestos........
Allí está, cada vez más cerca de la ventanilla.
El futuro, el futuro, qué maldita invención del demonio.......cómo asirlo? ¿Cómo tener siquiera la más simple pretención de conocerlo? Pensar....pensar.........no quiero pensar. Pero sé lo que quiero. Si ése futuro existe realmente, allí, al otro lado de la ventana.....entonces me lanzo hacia él, sin nada en mis manos, completamente indefenso.
Ahora pasó a la ventanilla.
Me lanzo completamente indefenso, sólo como un guerrero podría hacerlo, sin más pertenencia que su intento. Sabiendo que somos seres que van a morir ("los que vamos a morir, te saludamos"...). Como un guerrero, con nada que perder, actuando como si fuese su último acto sobre la Tierra.
Ya, se da vuelta, pasó los papeleos, y ya está del otro lado de la valla. Nos miramos, nos buscamos entre la gente, encontrarse los ojos, al menos que el otro vea nuestras manos despidiéndose, ésas manos que dormían entrelazadas y que ahora se buscan ciegas en la distancia, gesticulando, dando a entender, sin palabras, hablando en silencio.....sabiendo que el otro sabe.
"Un guerrero llora, sabiendo que ni aún todas sus lágrimas puestas juntas, podrían cambiar un ápice el sino de su destino"
Hasta la próxima, mi gran y pequeño amor.
Y allí estaba ella, en la fila para entrar a Policía Internacional.
Frontera tras la cual ya no hay vuelta atrás.
Allí estaba ella parada.
Con el bolso en la mano, con ése mismo look desgarbado de siempre, y que tanto me fascina.
Me encanta que sea así, tan auscente a todo aquello que sea fashion, a todo tipo de producción de vestuario y look, tan pretensioso e indeseable.
Allí estaba ella, con toda su simpleza, en todo su esplendor y magnificencia.
Cuánto tiempo había pasado desde la última vez, cuántas cosas habían pasado, cosas.......a falta de una palabra para nombrar hechos tan intensos y trascendentes que se envuelven en sábanas de levedad, pero que al fin, salen siempre teñidos de sangre y de vida, de esa inevitable trascendencia...de esa exquisita magia que nos intercomunica sileciosamente, aquellas fibras con las que nos atamos unos a otros, tu y yo, tú a mí y yo a tí, al dormir, al mirarnos, al hablarnos, al respirar con mi boca pegada a tu boca. Al sentir cada mínimo movimiento de tu cuerpo envuelto en el calor de la cama.
"Tengo frío...." y acercarse aún más, dulcemente entrelazados, fundidos.
Está mirando hacia adelante, pero con un movimiento pendular de los brazos que sujetan los regalos y demases, movimiento que finalmente cada 2 o 3 minutos, o menos probablemente, llevan su cuerpo a enfrentarme de nuevo, para mandarle besos, para dispararme hacia sus ojos una vez más....quizás la última.....y sonreírnos, en medio de una inundación de pena, pero sonriendo los dos, porque al fin, fuimos aún más lejos de lo imaginable, escalamos cimas que nos propusimos, pensando que quizás estarían fuera de nuestro alcance, y sin embargo, tuvimos éxito. Fuimos más allá de nuestros límites, ella sobre todo, me mostró en verdad cómo es una mujer de verdad. Y de qué está hecha ella, esta mujer que me sorprende constantemente, que me acompaña, sin decirlo, que me entrega sin obviarlo, que me habla en silencio, con acciones, con pasos, con gestos........
Allí está, cada vez más cerca de la ventanilla.
El futuro, el futuro, qué maldita invención del demonio.......cómo asirlo? ¿Cómo tener siquiera la más simple pretención de conocerlo? Pensar....pensar.........no quiero pensar. Pero sé lo que quiero. Si ése futuro existe realmente, allí, al otro lado de la ventana.....entonces me lanzo hacia él, sin nada en mis manos, completamente indefenso.
Ahora pasó a la ventanilla.
Me lanzo completamente indefenso, sólo como un guerrero podría hacerlo, sin más pertenencia que su intento. Sabiendo que somos seres que van a morir ("los que vamos a morir, te saludamos"...). Como un guerrero, con nada que perder, actuando como si fuese su último acto sobre la Tierra.
Ya, se da vuelta, pasó los papeleos, y ya está del otro lado de la valla. Nos miramos, nos buscamos entre la gente, encontrarse los ojos, al menos que el otro vea nuestras manos despidiéndose, ésas manos que dormían entrelazadas y que ahora se buscan ciegas en la distancia, gesticulando, dando a entender, sin palabras, hablando en silencio.....sabiendo que el otro sabe.
"Un guerrero llora, sabiendo que ni aún todas sus lágrimas puestas juntas, podrían cambiar un ápice el sino de su destino"
Hasta la próxima, mi gran y pequeño amor.

