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lunes, mayo 31, 2004

Lo bueno y lo malo

¿Porqué tiene que ser ella quién defina cuándo hablamos o no?

Llegué finalmente a la famosa fiesta, el festival urbano electrónico. Allí me encontré con los chicos y lo pasamos muy bien.
La aparición del grupo francés Rinocerose, fue el clímax del show. Bases electrónicas, muy techno, pum pum pum pum, un baterista que a veces tocaba percusión también, pero con una magistral mezcla con 3, y a veces 4, guitarras, muy distorcionadas con un sonido totalmente rockero, dando como resultado un sonido poderoso, que en pocos segundos tuvo a todo el mundo bailando. Además, uno de los guitarristas tocaba flauta traversa y saxo, improvisando sobre las bases. También el guitarrista de la derecha del escenario, jugaba libremente con los delay, produciendo ricas ambientaciones. Excelente concierto, excelente ejecución musical.
Ya no odié tanto el haber pagado 23 lucas!, hmm...creo.

No había tanta gente como el día anterior, según me contaron los chicos. Pero había gente, y la sala se llenó bastante más cuando empezó Rinocerose.

Muchos chicos, muchas chicas.
La verdad, había mujeres muy interesantes y atractivas, tuve el placer de disfrutar de la música y de tener espacio para bailar y moverme. Lo bueno de éstas fiestas electrónicas es que uno es parte de la masa, y puede deambular entre la gente sin ser notado. Lo bueno también, es cuando te encuentras por casualidad con una chica distinta, que baila muy entretenida, cortando el tiempo, hallando los micro ritmos y dejando a su cuerpo seguir el flujo energético de la musica. Y uno baila ahí con ella, con ella y a la vez solo. En un juego tan sutil...en los límites de la comunicación no verbal.Envuelto en la musica, cerrando los ojos, y despegando.

Lo malo, es volver donde los chicos, tomar del alcohol que me regalan siempre, fumar.....e inevitablemente terminar pensando en ella.
¿Estaría ella aquí? ¿Vendría conmigo? Ya sé que no le gustan las aglomeraciones de gente, que tampoco le gusta bailar (aunque tengo mis dudas), que me diría, "estás equivocado, soy la peor elección para este tipo de panorama". Pero a mí me bastaría con estar allí con ella, quizás sentarnos afuera del galpón a escuchar desde fuera conversando.
También pensar que, bueno, igual a ella le gusta estar con los amigos, quizás ésa idea ya podría motivarla a venir con nosotros, después de todo, los chicos son re-buena onda, muy inofensivos, piola. Es tan sólo pasar un rato, jugando.

Eso es lo malo. Pensar en ella.

Ahora que ella dice que es necesaria una ruptura, una ruptura de qué, si estamos a millones de Km de distancia? No sé.
Bueno, sí sé. Pero me parece tan tonto. Me parece tan inútil, porqué destruír un espacio que a los dos nos hacía bien? ¿Porqué hacerse tanto problema, si la vida es una sola, si no sabemos hasta cuándo estamos vivos? Cuando ya hemos creado ése espacio privado, con palabras de cariño, si es tan escaso en éste mundo, porqué desperdiciarlo? Cada día estalla una bomba en el mundo, destruyendo vidas particulares que nunca más serán, y ella, justamente ella, deja también caer sus bombas sobre mi particular pequeño territorio devastado.
¿No es mucho? ¿No es suficiente ya?

Y ahora, sólo saber de ella por otros, saber qué hizo, dónde fue, con quiénes estuvo el fin de...si tu a nouvelle d'elle.

Es igual que cuando estaba acá. Decía que ya era demasiado, que yo tenía que olvidarme de ella, y a los dos días me llamaba, que lo siento, yo he sido demasiado dura contigo, y en verdad no es eso lo que quiero, y vuelta todo al principio y a ser amigos, a reír, a conversar interminablemente, a ser más que.
Hasta que le volviera, "la weá".

Yo siempre le dije, yo sólo llego hasta cierto punto, incluso he pasado de ése punto, por creer conocerla, por saber que ella no es capaz de decir lo que siente en verdad. Siempre bajo esa cubierta de "honestidad", que en verdad, no tiene nada de honesta, sino más bien de un poco de cobardía.

Esta vez, algo ha cambiado. Yo he cambiado. En las relaciones, uno puede equivocarse, puede equivocarse y que lo perdonen. Puede equivocarse mil veces y ser perdonado mil veces. Pero el efecto acumulativo es implacable. No se puede herir a alguien, o a una relación, infinitamente sin que haya un daño irreparable.

Quizás en su inocencia, ahora ella me llama como si nada hubiese sucedido. Como si tan solo hubiésemos hablado ayer. Como si yo no sintiera nada. Bueno, ésta vez, no es posible, las palabras a veces duelen, a veces duelen los momentos. "Sí, siempre voy a estar ahí si estás triste, yo no soy así, no te dejo abandonado, pero no digas que me quieres, no seas tú mismo, no dejes salir lo que sientes, calla. Actúa de manera distinta a lo que hemos sido siempre, no digas las cosas que te he dicho, no me las recuerdes, no me digas que me amas más que nadie en la Tierra. No digas que yo también te quiero".

¿Y porqué debe ser ella quién defina qué hacemos?

Está perfecto, si ella quiere ser así, es así, o lo que sea, bien. Pero que no me pida a mí que sea como ella, yo no puedo poner cara de lo que no siento.

"¡¡Hola!! ¿Cómo estás? ¿Estás bien? Qué bueno, me alegro, yo también estoy muy bien, todos estamos bien, todos somos felices, el mundo es hermoso, ehhhhhhh!!!!"

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:(

jueves, mayo 27, 2004

Canción Por Encargo - Congreso - del álbum "Para los Arqueólogos del Futuro"

Acaso el Rey detuvo al tiempo en esos cerros
Acaso el Mar tambien enmudeció
Acaso el Viento me nombró al pasar volando

Diga señor (si eso pasó)
Jure señor (que algo cambió)

Acaso el Novio suspendió su beso largo
Acaso el Rico sus tesoros dio
Acaso el Sabio se acostó a dormir llorando

Cante señor (si eso pasó)
Jure señor (que algo cambió)

Estaba arriba de esas latas cartoneando
Y de repente el Basural cedió
Y un tiburón de fierro me estaba esperando

Cuente señor (eso pasó)
Cuente señor (qué sucedió)

Me descuidé porque buscaba en las estrellas
A un Principito parecido a mí
Que recogía luz y no basuras negras

Cuente señor (eso pasó)
Cante señor (qué sucedió)

lá laraláaa, lá laraláaa...lá laraláaa, lá laraláaa...(voces de niños)

nota de traducción: "cartoneando" > recogiendo cartones en la calle

El cómico argentino se llama>
:Se llama Carlos Belloso :
Se llama Carlos Belloso :
Se llama Carlos Belloso :

INUTIL

A medida que pasan los días, caen las hojas, caen las temperaturas, y caen también los sueños. Los días soleados a veces se llevan en el corazón, hay quienes tenemos ésa facilidad. Por suerte, soy de aquellas personas que tienen línea directa con el espíritu, y éste me brinda felicidad automática, sin motivo aparente, puedo ir sólo en el auto manejando y sentirme feliz, con total ánimo de cantar, bailar, reír.

Los problemas comienzan, y he aquí la encrucijada metafísica imposible de discernir, cuando entregamos amor a los otros. Surgen todo tipo de traumas, temores, complicaciones, malos entendidos, interpretaciones, etc. Un sin fin de complejidades mentales que interrumpen el flujo de dicho sentimiento.

Y sucede a todo nivel, amigos, hermanos, amadas...

¿Porqué la gente no es capaz de entregarse?
Siempre hay quienes entregan y quienes reciben, soy de los primeros. Lo cual no significa que no desee recibir. Pero soy capaz de poner al otro por sobre mí. Sin embargo, aunque uno no esté buscando recompenza, como en una transacción comercial, "ellos" se descompensan. Reaccionan mal. Tienen dudas, desconfianza, etc. Y ahí acaba todo.

Soy de los que siento lo que digo.
Como decía un amigo mío: "No sé lo que digo, pero puta que lo siento cuándo lo digo!".

Pareciera que la gente está tan acostumbrada a que le mientan, que parten de la base de que uno está mintiendo. Pero no siempre es así, y no lo saben. Entonces, se quedan siempre a la defensiva, aparentan estar al descubierto, pero no, bajo la piel de cordero, yace siempre un lobo herido y desconfiado, listo para lanzar sus garras y morder la mano que lo alimenta.

Es así como en el último tiempo, he visto desaparecer del horizonte a varios. Como si la guerra se los hubiese llevado, como si un cruento ataque terrorista los hubiese sezgado de la faz de la Tierra.

Mi padre, en verdad, es el único que ha desaparecido de la faz del planeta con su muerte, sin embrago, es al que más cercano siento.

Como dice un cómico argentino genial, que aún no averiguo cómo se llama:
"Mientras más quiero a los hombres, más conozco a los animales".


Cada vez parece haber menos gente.

miércoles, mayo 26, 2004

AEROPORTO

Hoy fui al aeropuerto por enésima vez en los últimos 6 meses. Curiosa sensación la del aeropuerto. Tiene incluso su propio aroma, olor a internacionalidad, bueno claro, y a diesel de los aviones, obvio. Pero hay algo. Olor a partida quizás...

Todas esas enésimas veces que he ido, han sido para recibir o despedir a otros. Hubo una época en la que yo iba y venía. Ahora no, sólo recojo y entrego. "El chofer filipino", un pasajero sin vuelo.

Pero ya basta.

Es hora de que alguien me vaya a dejar a mí.

PD: nada, no me escribe nada. Menos le voy a escribir yo. Filo.
PD2: ¿Quién es Filo?
PD3: ¿Filo es verde?
PD4: ¿Es un sapo?
PD5: ¿O una rana?

domingo, mayo 23, 2004

"The Trees"/PULP

I took an air-rifle, shot a magpie to the ground & it died without a sound.
Your skin so pale against the fallen Autumn leaves &
no-one saw us but the trees.
Yeah, the trees, those useless trees produce the air that I am breathing.
Yeah, the trees, those useless trees; they never said that you were leaving.
I carved your name with a heart just up above - now swollen,
distorted, unrecognisable; like our love.
The smell of leaf mould & the sweetness of decay
are the incense at the funeral procession here, today.
In the trees, those useless trees produce the air that I am breathing.
Yeah, the trees, those useless trees; they never said that you were leaving.
You try to shape the world to what you want the world to be.
Carving your name a thousand times won't bring you back to me.
Oh no, no I might as well go & tell it to the trees.
Go & tell it to the trees, yeah.

jueves, mayo 13, 2004

"Mirándose frente a frente, se admiraban mutuamente"

Sufría lo indecible cada vez que la veía a través de la ventana, ella también lo miraba, pero ya no hablaban. Ya no se hacían señas desde el otro lado de la calle. Ya no se encontraban en la esquina para hablar de lo real y lo irreal, para compartir los últimos descubrimientos musicales. Ya no inventaban excusas para cruzar hasta la otra vereda, del trabajo de él al trabajo de ella y viceversa, e intercambiar palabras, traducciones, citas literarias y cinematográficas, comentarios políticos, noticias de los amigos, recuerdos, inventar historias sobre el futuro y la diferencia de edad, juegos de palabras, ideas estrambóticas, bromas pesadas y simpáticas, en fin.

Extrañaba las palabras cariñosas, los sobrenombres de animales con nacionalidades. Más que nada, extrañaba entregarle su cariño. Extrañaba entregarle su cariño y que ella lo recibiera, no sólo por ésa tendencia que tenía a dar sin medida, sino también, porque ella, a su manera, también le entregaba, le entregaba pequeñas estrellas que lo hacían inmensamente feliz.

Siempre supo que muchas cosas los separaban, que la distancia se construía de miles de pequeños detalles. Pero también supo siempre que muchas cosas los unían. Las cosas sensibles, una cierta percepción del mundo, una cierta costumbre de albergarse en el mundo secreto, en el mundo interior, en querer escapar del infierno que son los otros. En verdad, pensó, era algo abstracto, algo silencioso que existía sin saberse bien dónde.

En cierta forma, siempre estuvieron distantes pero cerca, que no es lo mismo que estar cerca pero distantes, sino todo lo contrario.

Hacía 4 o 5 días que no hablaban. Quizás eran sólo 3, o 2, ya no sabía, había perdido totalmente la noción del tiempo, sólo era capaz de sentir ésa sensación de vacío y de percibir ése pequeño tiempo como una eternidad.
Tan sólo un día antes había estado sintiendo cómo crecía la tristeza, preguntándose si ella sentiría la misma pena. Y no era una cosa del tiempo real sin hablar, habían estado sin hablar antes, era la actitud, aquellas palabras mortíferas que habían querido delimitar la relación, con un golpe de "realismo" sin compasión y desesperanzador. Sabía que ella tenía razón en muchas cosas, que era perfectamente lógico pensar lo que ella pensaba, bueno, lo que ella estaba pensando, talvez, porque otros se lo decían (la gente siempre sobra para decir las cosas negativas, quizás porque los que no tienen esperanza no quieren estar solos, y se sienten menos infelices al ver que otros sufren con ellos, qué egoísmo, no?).

Ella nunca creyó en la magia, nunca creyó en lo indecible, en lo intocable, en lo invisible. Y sin embargo, vivía allí con él igual, en ése espacio inexistente.

Pero ya era suficiente, una fe así, ciega, no se podía mantener solo. Tenía que ser de los dos. Ella, producto probablemente de su inocencia, de sus temores, su inseguridad, era tan permeable a lo que el resto decía, tan permeable a ése infierno. Sumado además a su intrínseca manera de ser racional y analizar y re-analizar lo analizado, todo, especialmente cuando se sentía entrando al mundo de lo invisible sin tener de dónde afirmarse, cayendo en el vértigo de ése salto al vacío.

Se rió pensando en cómo ella se enfurecería si lo escuchara pensando así de ella. No sabía bien porqué, pero le daba mucha risa cuando ella se enojaba, excepto algunas veces en que ella se había enojado porque él, en verdad, había hablado o pensado de más. Era bello y lo enternecía, como ella muchas veces, a pesar de ser la menor, demostraba sabiduría y una madurez tan sólida que lo obligaba a retroceder y callar.

Pero ahora, ésta vez, él empezaba a sentir el efecto. Empezaba a sentir la ruptura. Ruptura de qué, no lo sabía bien. Pero le daba miedo. Nadie más en toda la Tierra podía resquebrajar su intento, sólo ella. Aunque a veces, ni siquiera ella, pero si alguien podía, era ella.

Ahora llovía, el cielo estaba oscuro, él en su casa sentado junto al fuego, con su taza de leche con chocolate caliente. La gata acostada al lado de él, con los ojos semicerrados escuchando caer la lluvia, sintiendo el calor que trascendía a través de la cercanía de los dos cuerpos, en ésa osmosis de energía inter-especies. Junto a la lluvia, escuchaban el disco de Keren Ann, el track 2,"Poly", con ésas trompetas y cornos nobles que lo hacían imaginarse extensas praderas verdes en días de neblina, una sensación de grandeza.

¿Ruptura de qué? Nunca habían sido 'novios', habían compartido noches maravillosas juntos y él se había enamorado. Estaba seguro de que ella sentía algo. Bueno, ella lo había dicho, a pesar de su dificultad para expresar sentimientos, porque no era para sentirlos que tenía la dificultad, sino para aceptarlos, o para expresarlos, bueno...algo así.

Obvio, obvio que sí, la situación era extremadamente difícil, era fácil en cambio no creer, dejarlo atrás, olvidar...

¿Pero cómo, cómo podía ser tan fácil olvidar? No se convencía. En verdad, pensó, no es nada de fácil. Seguro que ella volverá a hablarle, seguro que enviará un avión de papel por la ventana con un nuevo mensaje en clave para decifrar.

Como tenía más experiencia que ella, demasiada quizás, hay que decirlo, sabía, en el fondo de su corazón, que este sentimiento era único. Unico en su belleza y profundidad. La dinámica era tan perfecta a veces, había un entendimiento mutuo tan natural y exquisito, claro, hasta que ella se dejaba vencer por las mariposas negras, por los vientos de esa distancia real y abstracta, por los cantos lúgubres del infierno de los otros.

Comenzó a escribir en un papel:

"Todo estaba bien,
brillaban soles magníficos,
las músicas se mezclaban en el aire,
surcaban el cielo con delicadeza.

Cerrábamos los ojos y reíamos
y éramos felices de compartir
los detalles de cada día,
mirándonos objetivamente,
con admiración.

¿Porqué quieres perderlo?
¿Porqué quieres dejarlo?
¿Porqué quieres negarlo?

Es tan sólo un asunto de atención,
si enfocas en la oscuridad,
papillon noir pour nous.
Si enfocas en la luz,
se abren otra vez las compuertas,
y viajamos más allá.

Sé bien que tenemos todo en contra,
sé que tengo todo para perderte,
quisiera ser un mago,
destruír con un rayo de colores,
las guillotinas, los cánceres,
las hambrunas de esperanza,
las distancias reales,
y las distancias aparentes.

Quisiera más que nada, en todo el mundo,
ser el ave que vuela sobre tu cabeza, en libertad,
para posarme sobre tu hombro de vez en cuando,
acompañar tus pasos cuando quieras..."

Dejó el lapiz junto al papel. La gata se acomodó tapándose la luz del fuego con la pata.

Se rió, porque se dió cuenta de que podría estar escribiendo para siempre, inventando, buscando palabras que ella reconocería.
El disco llegó a su fin, justamente con "Ending Song", y con ése coro como una especie de mantra: "follow me....follow me.....follow me..."(sígueme), hasta quedar en silencio, sólo con el sonido de la lluvia y del fuego.
Miró la guitarra apoyada contra la pared, junto al piano.
Se levantó para tomarla..., cuando el teléfono sonó.

Era ella.


lunes, mayo 10, 2004

EL SUEÑO

Llegó a su casa y estacionó el auto bajo lo árboles. Venía acordándose de su padre y se preguntaba porqué en todos éstos días no había soñado con él.
Se quedó un rato sentado dentro del auto en silencio.
"Ojalá esta noche sueñe con él". Le parecía extraño, que bajo las circumstancias, no hubiese ya sucedido.

Entró, desconectó la alarma, fue a la cocina y se sirvió un plato de comida. La luna se veía llena por el tragaluz junto a la chimenea mientras cerraba la puerta del pasillo para ir a comer a la pieza. Volvió a conectar la alarma.

Cuando se acostó y apagó la luz, una vez más pensó "qué bueno sería soñar con él esta noche, ojalá".

Y bueno, estaban los 4 en la pieza grande, él, su madre y su hermano en la cama, y su padre en el sillón de siempre, todos viendo la tele y comentando los eventos cotidianos. Su padre, Ismael, hablaba con el mismo brillo de siempre en los ojos, con la misma suspicacia, con el mismo rostro iluminado bajo sus lentes.

Mientras lo escuchaba, y lo veía como a una cierta distancia, en un segundo plano casi imperceptiblemente diferenciado, pensó "qué vívida la imagen, cuán real se percibe, a pesar de ser sólo un recuerdo, que pena, en verdad, que sea sólo un recuerdo".

Habiendo pensado esto, fue que la imagen del padre desapareció, de pronto veía el sillón vacío, como si nunca hubiese habido nadie sentado en él.

Este cambio de intensidad visual le produjo dos cosas: el definido pensamiento de que aquello había sido sólo la potencia del recuerdo, y un llanto incontrolable, que lo hizo agacharse y apoyar el rostro contra la cama, para salir de ése sueño, y quedar en el vacío de un dormir sin sueños, llorando, muy cerca de despertar.
Dentro del sueño, pero muy cercano a estar fuera del sueño, y con el peso en el corazón de la certeza de que sí, su padre en verdad había muerto y de que todo lo que tenía de él ahora, era ése vívido, dulce y melancólico recuerdo.

No recuerdo bien si ahí se despertó o no.